Del cliente ideal al no cliente

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cliente ideal vs no cliente

Del cliente ideal al no cliente

Esta es una experiencia en primera persona. Pasamos de pensar que habíamos cerrado “El Proyecto” con nuestro cliente ideal, a tener que terminar con la colaboración al cabo de 1 mes, y aprender que hay clientes que es mejor no tener. Así de claro y sin rodeos.

Tras una intensa negociación, conseguimos el cierre del acuerdo de colaboración que nos llenaba de entusiasmo. Comenzamos a trabajar dándolo todo como siempre afrontamos nuestros proyectos, implicando toda nuestra energía para estar a la altura de las expectativas generadas, que fueron muy altas desde la primera reunión, por ambas partes. Teníamos la adrenalina al máximo, porque aunque sabíamos que era una carrera de fondo, había que hacer un sprint excelente. El objetivo estaba claro, hacer una muy buena entrada en carrera, para quedarnos y consolidarnos. Sumado a esta vorágine ilusionante, nos encontramos con muchas urgencias a solucionar de forma inmediata. Si, fue un mes de vértigo total.

Todo parecía ir bien, había total conformidad con la evolución de los trabajos desarrollados y presentados, parecía que la colaboración iba por muy buen camino. Sin embargo, el mundo es pequeño y nos movíamos en entornos mas comunes de lo que pensábamos. En una conversación informal, no nos dieron buenas referencias de nuestro cliente ideal. Las palabras que escuchamos fueron: “…no sé en que etapa estáis, pero ¡salir de ahí!”… La expresión en catalán fue contundente: “Fuig!”. En paralelo y por otras vías, nos llegaron más avisos de la poca transparencia que envolvía a nuestro preciado cliente ideal… evidentemente, lo empezamos a ver venir y poco a poco paso del cliente ideal al no cliente. Y resulta muy irónico, pues su negocio se basa en un producto saludable, puro y transparente. Tiene gracia… bueno no, ¡en realidad no la tiene!

Aún así, decidimos apostar y darle el beneficio de la duda. Tal vez, los mensajes que nos llegaban podían ser infundados y valía la pena darle la oportunidad de demostrar que en realidad, su forma de actuar era distinta. Seguimos trabajando y llego el momento de facturar. Emitimos la primera factura, con las condiciones típicas que se imponen: 30 días fecha factura, día de pago, etc. (A efectos prácticos, deberíamos cobrar mes y medio después). Ante la incertidumbre de cobrar, decidimos un cambio de marcha por nuestra parte: bajamos el ímpetu y la energía a espera de comprobar si íbamos a percibir o no el ingreso correspondiente. La prueba de fuego era el pago por adelantado de un porcentaje del desarrollo de la web corporativa, que era la base de trabajo para los siguientes módulos del proyecto y al mismo tiempo, el paso previo a que nuestro cobro de factura se hiciera efectivo. ¿Qué pasó??…

Como habrás podido intuir, nunca se realizó el pago de este porcentaje (la web era una de las mega urgencias), así que teníamos dos opciones, continuar con la colaboración emitiendo una segunda factura o rescindir el acuerdo establecido. ¿Qué hubieras hecho tú?

En este punto de la historia, ya habíamos perdido la confianza, la base para cualquier tipo de relación comercial o personal. Por eso decidimos darle al botón de stop, no sin consecuencias directas: aún estamos esperando una respuesta por parte de nuestro no cliente —desde el mes de diciembre— para poder llegar a un acuerdo sobre el importe a pagar del mes que estuvimos trabajando a todo dar, con constancia de trabajos validados, aprobados y entregados. Cabe apuntar que no sólo estamos nosotros en incertidumbre, hay varios profesionales que no han cobrado por su trabajo después de una colaboración con este no cliente. Como ves, en el maravilloso mundo de lo claro, puro y transparente, no todo es tan transparente.

En medio de esta experiencia en la que aún seguimos, llegó a nuestras manos el artículo publicado en infoautónomos, ¿Cómo reconocer a un cliente tóxico?, ¡y fue clarísimo! Nos ayudó a ver reflejado en todos y cada uno de los puntos clave, a nuestro no cliente. Por eso hemos considerado útil, difundirlo dentro de nuestra historia, para que más empresas y empresarios presten atención a estas señales, las tengan presente y lo puedan detectar a tiempo. Mejor antes de que consuman tiempo, trabajo y energía.

Estos son los puntos clave de un cliente con el que no merece la pena trabajar:

  1. Problemas con la propuesta inicial: Después de estar conforme durante la reunión de presentación y cerrar el acuerdo, recibimos correos al día siguiente cambiando los términos de colaboración y por consiguiente renegociando las condiciones acordadas personalmente.
  2. Actitud “fantasma”: Presumía de su capacidad económica y de su transparencia… “Dime de que presumes y te diré de que careces“ (las abuelas son muy sabias…).
  3. Perfil dominante: Encantado de conocerse y de sentir que tiene las riendas en todo momento. Se comportan mas como jefe que como cliente.
  4. Falta de respeto por los horarios: Las trampas del whatsapp con mensajes fuera de hora o llamadas en horario no laboral son una práctica habitual.
  5. Falsas urgencias: ¿Realmente había prisa? O era casualidad que cuando dependíamos de él para avanzar no había una respuesta fluida y el proceso se paralizaba de forma inexplicable.
  6. Diálogos unilaterales: Más que diálogos, tendían a ser monólogos donde finalmente se perdía el hilo y el objetivo de la reunión. Estaba encantado de escucharse.

¿Conoces a alguno con estas características? ¿Le has reconocido? Si la respuesta es si, puede ser tu no cliente, así que ¡huye! – Ha sido uno de los mejores consejos que hemos recibido.

Maria Arango

Maria Arango

Marketing Manager at GEZE Iberia +
Consultora y formadora en marketing, comunicación y diseño en WISE Barcelona. Master en Marketing y Ventas por ESADE.
De mente inquieta, comunicativa y optimista. Me apasiona la creatividad y buscar formas diferentes de interpretar una misma idea.
Maria Arango

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